miércoles, 6 de mayo de 2009

Innovación y cambio de paradigmas

Junto con la "revolución de la inteligencia", se ha explicitado un viejo concepto, el de "innovación tecnológica":
"Abarca los nuevos productos y procesos, así como las modificaciones tecnológicas importantes en productos y procesos. Una innovación se ha realizado en el momento en que se ha introducido en el mercado (innovación de producto) o se ha utilizado en un proceso de fabricación (innovación de proceso)". Proviene escencialmente por requerimiento de la "demanda".
Las innovaciones hacen intervenir todo tipo de actividades científicas, tecnológicas, de organización, financieras y comerciales. Estas innovaciones tecnológicas pueden dar lugar a:
  • Innovaciones menores: progresiva de producto o de proceso; o adaptativa.
  • Innovaciones mayores: radical de producto o de proceso.

Es fundamental tener clara la diferencia entre la oferta de tecnología (por desarrollo tecnológico) de la creación de una "cultura innovación", que asegure un "clima de innovación" y satisfaga la demanda de requerimientos tecnológicos del sector productivo. Un "sistema nacional de innovación", simplemente puede implicar poner la infraestructura científico-tecnológica del país, al servicio de esas "demandas" del sector productivo y de servicios y crear los mecanismos e instrumentos que lo faciliten.

Finalmente, llega un nuevo régimen tecnológico, cuando ese paradigma tecno-económico, además de demostrar su superioridad técnica y económica se transforma en el paradigma dominante.

La tecnología como "valor cultural"

Es esencial para un país o una región incoporar la ciencia y la tecnología como un "valor estratégico cultural" en la sociedad, pero además tener presente que la tecnología y la innovación poseen un "valor estratégico económico" y son fundamentales para un desarrollo integral.
Cuando una sociedad no ha incorporado la ciencia y la tecnología como un "valor cultural", se produce una polarización o penduelo entre "tecnófilos" y "tecnófobos".
Se debe centrar el problema y reconocer que no es ni una ni otra. Ya se dijo que es sólo- y "nada menos"- que un "instrumento" para el desarrollo tanto cultural, como social y económico, pero manejado por el hombre y, como tal, dependerá del mismo, así como del modelo de desarrollo del país que se aspire, de sus criterios de selección, de las escalas de valores que se apliquen y de su responsabilidad (quizás el más importante).
En los países industrializados, surgió en el seno de su sociedad un sentimiento de descreimiento sobre los resultados de la tecnología y un reclamo persistente, sobre todo en los problemas de contaminación ("ecologistas" y "verdes") y éticos (manipuleo genético, clonación de seres humanos, etc.)

Técnica y tecnología

Se entiende como “técnica” al conjunto de procedimientos de un arte, ciencia o trabajo; o la habilidad para usar esos procedimientos (el cómo hacer”artefactos” a través del “arte”). Proviene de “tekné” (sánscrito): manual – hacer con las manos- tanto referido al “arte” como al “conocimiento práctico y riguroso”. Esa técnica posibilitó y marcó diferencia entre el hombre que emergió del salvajismo (de australopithecus a homo erectus, homo sapiens y homo faber), y los primates de quien desciende). Fijó el camino de la evolución del hombre como tal, y del desarrollo de la humanidad. La curiosidad de averiguar ¿cómo y por qué las cosas son como son? Llevó al saber, al conocimiento y luego, a la ciencia. La “técnica” estuvo fuertemente asociada a los “inventos”. La mayoría de ellos nacieron sin rigorismo científico, por observación e intuición. Sólo luego se elaboró la teoría que lo fundamentaba, e incluso, permitió posteriormente perfeccionarlos.
Hacia el siglo XVII apareció la palabra “tecnología”, para diferenciar las “técnicas tradicionales”, de las “nuevas técnicas” originadas en la cultura científica occidental emergente. Pero, debido a su orientación práctica adquirió vida propia frente a la ciencia.
Jorge Sabato definió en forma comprensible y con acertada precisión a la tecnología: Tecnología es el conjunto ordenado de todos los conocimientos usados en la producción, distribución (a través del comercio o de cualquier otro método) y uso de bienes y servicios. Cubre no solamente el conocimiento científico y tecnológico obtenido por investigación y desarrollo, sino también el derivado de experiencias empíricas, la tradición, habilidades manuales, intuiciones, copia, adaptación, etc. La tecnología puede estar "incorporada al capital" en forma de maquinaria y equipo o "incorporada a los recursos humanos" a través del entrenamiento local individual, expertos extranjeros, inmigrantes calificados, etcétera o, en muchos casos, permanecer como tecnología explícita ("desincorporada") en forma de documentos, libros, manuales, planos, fórmulas, diagramas, revistas, y otros.
La tecnología es uno de los hechos culturales básicos de la especie humana. Al "cómo hacer algo" ("arte" o "técnica"), se le incorporó el "por qué hacerlo así" (entender), que permitió cambiar significativamente el "cómo". Pero a la ciencia y a la tecnología se les escapa el "para qué producir", que entran en otros campos: económico, político, social, ético, etc.

ACTORES O MIRONES

Por Carlos A. Martínez
La profunda transformación y reestructuración industrial y social de los últimos años permitió a los países industrializados modernizar y adaptar sus estructuras a ese “nuevo sistema productivo”. Esto involucró, fundamentalmente, un “cambio conceptual” de todos los actores del devenir económico y social, de la “sociedad en su conjunto”. En cuanto a nuestro país, ya en la década del setenta Jorge A. Sabato se pregunta, y la pregunta sigue en pie: ¿Qué hacemos los argentinos en esta revolución científico-tecnológica en que estamos metidos? En este drama histórico ¿queremos ser actores, partiquinos, espectadores o amigos del boletero?