miércoles, 20 de mayo de 2009

Situación industrial actual

En la década de los noventa, se producen en Argentina varios hechos significativos, paralelamente a lo que sucedía en los países desarrollados.
  1. Desmantelamiento del antiguo régimen de "Industrialización Sustitutiva de Importación" y puesta en marcha de reformas estructurales "pro mercado". Se cambian drásticamente las condiciones de competencia en el mercado doméstico.
  2. Modificaciones en las prácticas tecnológicas y productivas dominantes en el nivel mundial, dadas por:

a) la expansión del "toyotismo"; y

b) el cambio del paradigma tecnológico a uno basado en la microelectrónica.

3. La"globalización" de las actividades económicas, expresada en la expansión de las corrientes internacionales de comercio, capitales y tecnología.

4. La transición hacia sociedades "basadas en el conocimiento", las cuales se fundamentan directamente en la producción, distribución y uso de conocimiento e información.

En general, en los países latinoamericanos la mayor preocupación por los efectos de la reconversión se centra en el destino de las PyMEs. Numerosos trabajos se han dedicado a analizar la capacidad de adaptación de estas empresas al nuevo escenario de competencia.

El peso creciente de los "sistemas regionales de innovación", distritos industriales, racimos ("clusters"), etc., contribuye al debilitamiento de los "nacional" como eje analítico y especial privilegiado.

Para los países latinoamericanos, en particular Argentina, fue irrisorio suponer que "se entró al primer mundo" como país desarrollado por voluntarismo o por decreto. El análisis muestra que si bien se han modernizado estructuras y mejorado algunos indicadores, son "países en retroceso" desde el punto de vista social, frente a los avances logrados (y perdidos) y a sus potencialidades.

Tecnología y empresas

Hasta ahora se ha mencionado: estructuras productivas, sector productivo, empresas, etc; casi como si fuera un elemento homogéneo. Nada más alejado de la realidad. Son elementos totalmente heterogéneos, que deben procurar ser tipificados, para poder entender su comportamiento y el de sus empresarios.
Son varias las dimensiones a tener presente, todas críticas:
  • el tamaño de la empresa (micro, pequeña, media o gran empresa) y el sector a que pertenece (agropecuario, industrial, minero, de servicios, de comercio);
  • la complejidad o contenido científico de la tecnología que usa: baja, media o alta ("high tech");
  • el origen de su propiedad: estatal o privada; de capital nacional, extranjero (y empresas transnacionales) o mixto.

Sobre la base de la matriz de estas dimensiones, se debe responder con diferentes instrumentos de política tecnológica-innovativa a fin de: mejorar las ventajas competitivas dinámicas de las empresas; mejorar sus competencias tecnológicas (estimular la inversión en desarrollo tecnológico y reconocer la prioridad otorgada a la innovación) y sus procesos de aprendizaje.

Política tecnológica

La política tecnológica es "el conjunto de medidas de intervención de los poderes públicos para estimular el progreso tecnológico e innovativo y, por ende, del desarrollo económico y social integral y sustentable".
Debe comprender un conjunto ordenado, articulado, coherente y convergente de decisiones y actividades de distinto tipo, que orienten las inversiones en investigación y desarrollo, los gastos nacionales en actividades tecnológicas, así como la producción, adquisición, comercialización, difusión, incorporación, adaptación y utilización de la tecnología, con referencia a ciertos objetivos de naturaleza económica, política, social, ecológica, cultural y ética. Esta política debe ser parte de una política de desarrollo industrial y satisfacer coherentemente al conjunto de políticas sectoriales del Estado que conforman su política de desarrollo económico y social.